El cuarto poder
(Copiado de la Wikipedia, la Enciclopedia libre)
El supuesto Cuarto Poder era solo cuarto tras los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. En tiempos modernos muchos consideran ya este Cuarto Poder el más poderoso de todos, porque no se limita a reflejar la opinión pública en la que supuestamente se basa toda democracia, sino que puede crear esa misma opinión pública, proporcionando la casi totalidad de la información con la que ésta cuenta en cualquier momento dado.
Considerando el tremendo impacto que los nuevos medios de comunicación tienen en las autopistas de la información de la nueva Aldea Global, y la facilidad con que éstos manipulan el consciente y subconsciente colectivos, su poder real es considerado por muchos el primero, inmenso y creciente.




Mirá vos, llegué a pensar que la frase-concepto “cuarto poder” la había acuñado un prócer argentino llamado Juan Bautista Alberdi, inspirador de la Constitución en el siglo 19. Pero no pude encontrar la fuente que lo sindicara como tal y, como anglófilos que eran los patriotas burgueses en esa época, no me extraña que el origen fuera inglés, -como bien asevera la wiki. De todos modos, el periodismo es mucho más que un cuarto poder,además del ejecutivo, el legislativo y el judicial, ya que posee la arrasadora capacidad de manipular ideológicamente a la masa televidente, radiofónica y lectora. Los ingleses,que no fueron precisamente descuidados en el tema de alienación y dominio hegemónico de la mass media, inventaron esta expresión pero en realidad me doy cuenta de que muy pocos la tomamos en serio. De todos modos, el poder burgués no necesita extenderse filosóficamente al respecto ni crear postas ideológicas que sostengan aquello que esgrimen como una herramienta desvastadora de la alienación humana: ese recorte de la realidad que el periodismo nos permite a diario.
Una vez, el director del diario francés Liberation, hoy alicaído por haberle vendido gran parte de las acciones del diario a la banca Rotschild (¿A quién se le ocurre?) echó de sus huestes a un periodista que había ganado el premio Pulitzer, argumentando que ningún periodista de su periódico podía aceptar un premio del establishment. Cosas veredes, Sancho, ahora es de la Rotschild…no se puede creer en nadie, Mauñiet…
Comment by revueltas criticas — July 19, 2006 @ 9:58 pm