Niños destrozados por osos
Uno de los primeros milagros del profeta calvo Eliseo, discípulo de Elías:
De allí subió a Betel; y según subía por el camino salieron de la ciudad unos muchachos y se burlaban de él, diciéndole: "¡Calvo, sube!", "¡Sube, calvo!". Volvióse él a mirarlos, y los maldijo en nombre del Señor, y saliendo del bosque dos osos, destrozaron a cuarenta y dos de los muchachos.
(2º Reyes 2, 23,24)




te vuelvo a redescubrir… y te has pasado a los wordpreses de blogsome… alé discipulo de elias!
Comment by jio — July 21, 2006 @ 4:15 pm
Alé alé, don Emilio, alé. A ver si caen esas cañas antes del s. XXII…
Comment by Administrator — July 21, 2006 @ 5:18 pm
¡Oh, muy educativo! Seguro que esos 42 niños ya no volvieron a insultar a nadie en su vida. Sugiero que, en la próxima reforma de las leyes de educación de este país, se incluyan medidas semejantes en los apartados de “Convivencia en el seno de la comunidad escolar”. Claro que, para hacer más “nuestra” la medida, tendríamos que utilizar toros, no osos.
Firmado: una maestra española (con algun que otro insulto alumneril en su carrerilla).
Ni tanto ni tan calvo, hombre.
Comment by Pirluit — February 10, 2007 @ 7:59 pm
Interpretación exegética del milagro: si los cincuenta muchachos hubiesen estado callados en lugar de chillar lo de “sube, calvo”, los osos no hubiesen despertado jamás de su letargo y no hubiese ocurrido tamaño destrozo.
Comment by Pirluit — February 10, 2007 @ 8:03 pm
Diaquellas esta!!
Comment by ronald — June 29, 2007 @ 5:14 pm
…o, para mejor comprensión del lector, “Aquellos barros trajeron estos lodos”. Saludos, Ronald.
Comment by tausiet — July 1, 2007 @ 10:04 pm