Ayer, hace quince años
El 19 de agosto de 1991 una junta golpista creada por el ala dura del Partido Comunista y autodenominada Comité Estatal de Emergencia incomunicó a Gorbachov en su residencia en el mar Negro y usurpó el poder central en la URSS para "evitar la descomposición del país".
El objetivo de la junta, encabezada por el vicepresidente de la URSS , el jefe del KGB y el ministro de Defensa, era impedir la firma por las repúblicas de un Tratado de la Unión preparado por Gorbachov para renovar la URSS sobre una base no ideologizada.
Los golpistas introdujeron tanques en Moscú e impusieron el toque de queda, pero Yeltsin encabezó una campaña de desobediencia civil y, respaldado por Occidente, convirtió la "Casa Blanca", sede del Parlamento ruso, en el cuartel general de la resistencia.
La negativa del Ejército de apoyar a los golpistas y la firme actitud de los moscovitas, que forman un escudo humano en torno a la Casa Blanca para evitar su asalto, condicionaron el fracaso de la asonada, que terminó dos días más tarde con la detención de los golpistas y el retorno de Gorbachov.
Pero en Moscú el poder ya había pasado a manos de Yeltsin, quien no dudó en capitalizar su victoria y suspendió las actividades del Partido Comunista. El 8 de diciembre los presidentes de Rusia, Ucrania y Bielorrusia disolvieron la Unión Soviética, y el día 25 Gorbachov anunció su dimisión y la desintegración de la URSS , y la bandera tricolor rusa sustituyó en el Kremlin a la enseña roja soviética.
(Sergio Imbert, Agencia EFE)
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La "dacha" o residencia de verano donde secuestraron a Gorbachov
En el verano de 1991 realicé un viaje por varios países de Europa: Francia, Holanda, Alemania, Checoslovaquia, Hungría, Austria, Italia. Estaba en Ámsterdam cuando los niños repartidores de periódicos voceaban: "¡Putch!". Acababan de dar un golpe de estado en la URSS.
Al día siguiente, en la Puerta de Brandemburgo, frente a la embajada soviética en Berlín, grabé a la hija de Gorbachov hablando a favor de la liberación de su padre. No fue posible que en Budapest me concediesen un visado para entrar en Moscú: Boris Yeltsin cabalgaba sobre los tanques representando su comedia bufa. Y mientras, en Venecia, Rifondazione Comunista pegaba carteles a favor del levantamiento de sus correligionarios.
¿Tiempos confusos? No tanto. Cuando ya tienes la información precisa respecto a Lech Walesa y su filiación católica comprendes que aquellos oscuros golpistas eran unos perfectos títeres de la Central de Inteligencia Americana.
(Seguir leyendo …Y el muro de Berlín cayó sobre nosotros, por Antonio Tausiet)




¡Cómo pasa el tiempo!
Comment by maurice lacroix — August 20, 2006 @ 7:18 pm
“El tiempo pasa; nos vamos poniendo viejos; y el amor no lo reflejo como ayer”
Pablo Milanés, 1975
Comment by tausiet — August 21, 2006 @ 11:30 am
¡Quién iba a decirnos que Rusia y por extensión los países del Este iban a cambiar tanto! A veces da vertigo.
Comment by Sirenita — August 21, 2006 @ 2:38 pm
Vértigo. Ver cómo en nombre de la libertad aumentan las desigualdades da mucho vértigo…
Comment by Administrator — August 21, 2006 @ 3:55 pm