Cuenta Mariano Gistaín en El Periódico de Aragón del 12 de diciembre de 2006 que cogió un taxi en Zaragoza que llevaba la foto de Salvador Allende, cosa que no es frecuente. Esa foto, que ilustra este comentario, acaba de presentarse ante mis ojos en el taxi que me ha dejado en casa. Dice el taxista, que es de un pueblo de León, que ha descubierto el lugar donde fue enterrado su abuelo y se ha puesto en contacto con las asociaciones de memoria histórica. Pero el forense, que trabaja gratis, no ha querido saber nada de excavadoras pagadas por el taxista. Estas asociaciones trabajan con el orgullo de excavar sólo si el dinero proviene de subvenciones estatales, que llegan con cuentagotas.
En España hubo 90.000 desaparecidos ("paseados"), cuenta el taxista, mientras en Chile 3.500. Y Manuel Fraga está libre, después de ordenar el asesinato de Julián Grimau, cuya foto tiene previsto poner también en el taxi un día de estos. Y después de ordenar disparar contra los huelguistas de Vitoria.
El otro día cogió a un grupo que salía de Casa Emilio, entre los que se encontraba Labordeta. Ellos sí reconocieron la foto de la guantera. No así los sudamericanos que suele llevar, que le preguntan si ese señor es su padre. Las gentes de América no reconocen a Allende. La foto de Pinochet sí les sonaría.
La música que sonaba el otro día en el taxi era "de pachanga". Pero también tiene discos de Víctor Jara y de Viglietti, el uruguayo. La ley de Memoria Histórica de Zapatero saldrá descafeinada, ya se encargarán de ello los del Partido Popular. Pero mientras, Salvador Allende sigue paseando por Zaragoza. Menos mal.
En este corto que hice en el año 2000 salía Allende, curiosamente.