Mi padre
Según me contó algún familiar, mi padre era de joven un personaje dotado de un fino humor. Quizás para rematar la faena, tras morir bajó de pie en el ascensor de su casa. Más que el rigor mortis, se encargaron de ello los empleados de las pompas fúnebres, que pusieron el ataúd vertical.
Ese rigor mortis (disfrazado de depresión) le acompañó durante los últimos veinte años de su vida, lo cual casi me impidió conocer el lado jocoso de su personalidad. Pero escondido entre sus libros, conservaba uno de Jardiel Poncela: “Para leer mientras sube el ascensor”.
José Tausiet (Zaragoza, 18/3/1923-29/1/1990)




Había un tipo en utebo que entraba todos los días al bar, y antes de pedir nada, cogía el periódico y miraba las esquelas. “Un sol y sombra, con dos cojones, que hoy no vengo yo” decía después de leer todos los nombres de los muertos.
Un día salió en el periódico, pero aquel día no bajó al bar.
Comment by El señor de los ascensores — December 16, 2006 @ 9:06 pm
Mira por dónde, mi padre leía también diariamente las esquelas, con la frase previa consabida de: “A ver quién ha dejado hoy de fumar”. Él nunca fumó, pero curiosamente en 1990 “dejó de fumar”, aquejado de males habitualmente asociados al tabaco…
Comment by Administrator — December 16, 2006 @ 9:10 pm
Reconozco que hay días que leo los nombres de los difuntos, aunque sin sol y sombra
Comment by jcuartero — December 18, 2006 @ 1:22 pm
Más vale morir de pie que vivir sin haber probado los berberechos en su tinta
Comment by tausiet — December 22, 2006 @ 3:12 pm