Canción de cuna para un ministro
Estaba Juan de la Cierva
haciendo un helicóptero
y entonces
le llamó por teléfono
Alexander Graham Bell
y le dijo en inglés:
"Acabo de inventar el teléfono"
y Juan de la Cierva le contestó:
"Yo no sé inglés"
y le colgó el teléfono.
Al instante,
Juan de la Cierva se puso a tararear:
Dónde están las tías buenas
frailecillos de san Juan
y Joaquín Arozamena,
y unos versos del Corán.
Unos años después, Salvador Dalí
inventó el teléfono de marisco,
que también está muy bueno.



