Sebastián López
Sebastián López (Añavieja -Soria-, 1945-Zaragoza, 2005) fue Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Zaragoza por el PSOE de 1983 a 1987, con Ramón Sáinz de Varanda como alcalde. Durante ese período se fundó la Universidad Popular y la Escuela de Música. Suya fue la iniciativa de poner las dos estatuas ecuestres "Saludo olímpico" a la entrada del Museo Pablo Gargallo, en la plaza de San Felipe de Zaragoza.
Desavenencias con el siguiente alcalde, Antonio González Triviño, y un accidente automovilísitico le llevaron a abandonar la política activa. Pero no por ello dejó de lado sus otras pasiones (siempre surgidas de su bullicioso cerebro autodidacta): el dibujo humorístico y la escritura. En la época dorada de la creación de "El Jueves", Sebas, que era su seudónimo, se codeó con los grandes, como Forges o el Perich. Hasta el momento de su muerte siguió publicando una viñeta diaria en "Heraldo de Soria", así como una columna de opinión semanal.
Pero su actividad profesional se centró en el campo de la publicidad: fundó la empresa "Ydeas Publicitarias Aragonesas" y se hizo con la franquicia de Postalfree en Zaragoza. Cuando se construyó el centro comercial Grancasa de Zaragoza, propuso a Antonio Saura elaborar un mural de azulejos con cerámica de Alcañiz para colocarlo en la entrada. El pintor oscense se negó, pero Sebas le convenció argumentando que los centros comerciales son las catedrales del presente: el lugar donde se reúnen todos los ciudadanos. Una vez concluido el mural, Sebastián López encontró entre sus trazos una mariposa que el propio autor no había dibujado conscientemente, y la convirtió en el logotipo de Grancasa.
Siempre teniendo presente su origen soriano, López tenía iniciativas variopintas, como la organización de las Jornadas Gastronómicas del Bacalao. Mientras, su actividad publicitaria se iba encaminando hacia el campo del audiovisual, llegando a realizar anuncios institucionales y de campañas electorales, encargados por sus antiguos amigos socialistas.
Escribió un libro autobiográfico, "La casa de los toros", en el que contaba su nacimiento e infancia en un paraje rural, donde sus padres se habían refugiado tras huir de los fascistas al estallar la Guerra Civil en Zaragoza. Su padre, tranviario, consiguió escapar -por las callejas del Tubo zaragozano- de la matanza de ugetistas en las cocheras. Años después, Sebas trabajó de cocinero en ese pequeño y hoy arrasado barrio de la ciudad.
Vivía en una urbanización de La Muela (Zaragoza), desde donde veía los aerogeneradores que le inspiraron el guión de un cortometraje que no llegó a realizar, en el que unos ecologistas que se oponían a los molinos acababan muriendo.
Caricatura de "El Hombre Bobo" (Antonio Tausiet) realizada por Sebas en 1998. La dedicatoria dice: "Al amigo Antonio Tausiet, a su personaje y a su inquietud transformadora".
Lo conocí a mediados de los noventa y lo incluí entre mis Culpables. En 1997, cuando dirigí mi cortometraje "El Hombre Bobo y el Extraterrestre", me regaló la edición de una postal con el cartel, que fue colocada en los expositores de toda la ciudad. También dibujó y me dedicó la caricatura del Hombre Bobo, el personaje que yo interpretaba en ese corto. Junto con José Ángel Delgado, mantuvimos varias reuniones para realizar un conjunto de cortometrajes con el denominador común del Tubo de Zaragoza (lugar donde yo ya había hecho pasear a mi personaje: véase la secuencia descartada "El Hombre Bobo en el Tubo"). Proyecto que nunca vio la luz, aunque fue el germen de mi siguiente audiovisual, "El Harmario del siglo" (2000). Quizás su instinto de supervivencia le hacía llegar a ciertos límites que rozaban la apropiación de ideas ajenas.
Dotado de un peculiar don de gentes, también tenía sus momentos de depresión, en los que desaparecía por completo y nadie sabía de su paradero. En 1998 inauguró una exposición de sus dibujos en el Espacio Artístico Angel José Laín de Zaragoza, a la que me invitó, y que incluía el original de su visión de los Hermanos Marx.
Los Hermanos Marx, por Sebas (1998)
Me enteré de su muerte ayer, dos años después de producirse. La última vez que lo vi estaba sentado en la terraza del Praga en la plaza de Santa Cruz. De algún modo, él puso la primera semilla para el libro "El Tubo. Memoria de un abandono", que he publicado con Miguel Lizana. Así que me ha apetecido contar todo esto como pequeño homenaje póstumo. Hecho está.
Sebastián López con el logotipo de su empresa, por Antonio Tausiet (1998)



