La plaza de San Miguel
Yo de niño vivía sentado en un banco de la plaza de San Miguel de Zaragoza. El otro día vi nadando en un charco la torre de la iglesia donde me bautizaron . Eso me recuerda que no hace demasiado tiempo escribí esto.
Yo de niño vivía sentado en un banco de la plaza de San Miguel de Zaragoza. El otro día vi nadando en un charco la torre de la iglesia donde me bautizaron . Eso me recuerda que no hace demasiado tiempo escribí esto.
A mí lo que me pide el cuerpo esta mañana es hablar de mi familia. O sea, de mis mujeres. Mis amigas, mi hermana, mi hija, mi pareja… Hace cuarenta años Angelines me amamantó y luego Carmen me frió caracoles; hace dos años Laura me leyó; hace un año Vir me acompañó en la distancia de la noche oscura; hace veinticuatro años María me apoyó en mis saltos al vacío, tan recurrentes; hace siete años Eva me ilusionó como nunca, y sigue; y ahora Sara me hace verme y verlo todo con confianza y paz. Gracias a todas: también a las que me dejo en el tintero.