Julio Álvarez del Vayo
Julio Álvarez del Vayo y Olloqui (Villaviciosa de Odón, 1891 - Ginebra, 1975). Olvidado personaje político de la España republicana, hijo de un General y una terrateniente en proceso de beatificación. Denunció las torturas que se practicaron contra los detenidos en la revolución de Asturias de 1934 (que, por cierto, reprimió Francisco Franco en nombre de la República contra la que hizo el golpe de estado que lo mantuvo 40 años en el poder).
Tras trabajar de embajador en México (1931-1933), Álvarez fue Ministro de Estado por el Partido Socialista Obrero Español en el gobierno legal de Largo Caballero, una vez empezada la Guerra Civil (con Manuel Azaña como Presidente de la República). Durante su exilio posterior -primero en México y luego en los USA- sus posturas políticas se radicalizaron, llegando a ser expulsado del PSOE (según cuentan, por el mismísimo Txiki Benegas). Su nueva agrupación, la Unión Socialista Española, se alió con el Partido Comunista de España (Marxista-leninista), contrario a la línea revisionista del PCE de Carrillo, para crear el FRAP, que presidió hasta su muerte.
El FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota) se gestó en un piso parisino propiedad del dramaturgo estadounidense Arthur Miller, en 1971. Su estrategia estaba basada en la lucha armada, y hasta que se disolvió en 1978 fue un grupo de personas esperanzadas que creyeron que se podía cambiar la situación política en España. Uno de sus miembros zaragozanos me contaba que buena parte de sus fuerzas las utilizaban para aprender a soportar la tortura de la policía española.
Los historiadores de derechas (flagrante contradicción) han unido sus pseudoargumentos con los viejos amargados del PSOE para presentar a Julio Álvarez como un traidor, como un agente de Moscú. Pero él siempre afirmó en sus escritos -y su biografía demuestra- que fue un fiel servidor de la República Española.
Pero no es todo esto lo que trae a del Vayo aquí, sino su participación como representante de la España legal en una curiosa reunión celebrada en Nueva York en 1943, durante la Segunda Guerra Mundial. El promotor: Louis Dolivet, un francés exiliado de la Francia ocupada que fundó Free World, una asociación (y revista) antifascista estadounidense, también conocida por su nombre completo International Free World Association. El encuentro unió a Dolivet con Orson Welles, Harold Butler, Wei Tao Ming (embajadores inglés y chino), el coronel de marines Evans Carlson y el "ministro de Asuntos Exteriores de la República Española", Julio Álvarez del Vayo.
La participación de Orson Welles en una reunión antifascista estadounidense (y su colaboración durante años en la revista Free World) me recuerda otra iniciativa internacional de la que hablé hace unos meses: El llamamiento de Estocolmo de 1950, firmado entre otros por Buñuel y Picasso. Qué cerca y qué lejos nos pillan todas estas cosas. No hay recambio a la vista de personalidades como éstas. En fin. Como dijo Celaya, "Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales".



