Bebés suicidas
La playa es testigo de la llegada de ballenas sanas que permanecen varadas agónicas hasta la muerte. Los bebés que se lanzan al vacío lo hacen movidos por impulsos más eficaces. Su cráneo roto contra el suelo les asegura una muerte rápida. Si las ballenas se suicidan por una pérdida de orientación, el bebé cuyas ansias de volar le llevan al infierno quizás intuya que lo único que le espera es orientación. Nacer, ser orientado y morir. Sólo evitan el paso intermedio.



