Aragón, tierra de milagros
Ya en su día vino la Virgen del Pilar en carne mortal a Zaragoza. Unos siglos después, un calandino recuperó su pierna amputada gracias a la intercesión de la Pilarica. Durante la Guerra Civil, las bombas de los rojos contra la Basílica no lograron explotar. En los noventa, el Nobel Carlo Rubbia intentó construir su minicentral nuclear milagrosa (el Rubbiatron) en tierras mañas. Ahora, la mafia internacional intenta convertir nuestro desierto en un nuevo vergel de tragaperras (Gran Scala), aunque se enfrentan a José Luis Trasobares, que no deja de tocarles las narices aireando sus trapos sucios. Y, por fin, entre trasvase y trasvase (o cesión de aguas o lo que sea) llega el nuevo invento: el motor milagroso serbio, de la mano de los socios españoles de Gran Scala. Esto se anima.
(En la imagen, el Rubbiatron)



