Alrededor del concierto de Bob Dylan en Zaragoza 2008
Primero se anunció para el 24 de junio, pero después se dieron cuenta de que San Juan era el día de España en la Expo, con visita de los Reyes, y lo pospusieron para el 25. Unos días después acabó fijándose la fecha para el 23. Faltaba un mes escaso para la celebración del evento, y todos los conciertos de Bob Dylan en España tenían en marcha la venta anticipada, menos el de Zaragoza.
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El escenario con el grupo en plena actuación
Una vez habilitada la distribución de localidades, la publicidad del concierto brilló por su ausencia. En la web oficial de la Expo Zaragoza 2008, incluso el mismo día del show no aparecía información detallada. Una nota de la Agencia Efe explicaba que los autobuses gratuitos prometidos para trasladar a los zaragozanos desde la ciudad hasta el recinto de la Feria de Muestras, sadrían del Pabellón Príncipe Felipe y desde la Expo. A no se sabe quién, se le ocurrió que Dylan atraía a tanta gente que necesitaba un espacio de 35.000 localidades y no cabría dentro de las 25 hectáreas de la Exposición.
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Vista del público y de las gradas del ala derecha
Diez días antes del concierto, se habían vendido 1.000 localidades. Pese al baile de cifras oficiales posteriores (primero se habló de 15.000 personas; luego, de 10.100), estuvimos allí alrededor de 5.000, siendo optimistas. Y eso, porque hubo un reparto masivo de invitaciones a última hora, según cuenta la prensa. Los cuatro días anteriores, la venta telefónica no funcionaba "por problemas técnicos".
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Bob Dylan y su banda, en Zaragoza
La explanada de aparcamientos en medio de ninguna parte, a 10 kilómetros del centro de la ciudad, fue acotada en un tercio de su área para que la impresión de aforo fuese superior. A ambos lados, unas gradas posibilitaron la visión a las personas que quisieron sentarse. Los bares ofrecían cerveza y bocadillos a precio de oro. En un momento dado, un cantante joven, bajito y con barba, armado de guitarra, salió al escenario. Aún era de día, y las nubes amenazaban tormenta. Pero el cierzo la disipó.
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Las 200 localidades VIP reservadas y el único ocupante
De entre las gradas, la zona izquierda más cercana al escenario estaba reservada para vips. De las 200 localidades de ese cuadrante, al comienzo del espectáculo sólo estaba ocupada una. Un caballero vestido de negro, encaramado en la fila superior.
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Jesús Ordovás en el concierto de Dylan en Zaragoza 2008
Se trataba de Jesús Ordovás, el periodista musical más influyente de nuestro país en los últimos 25 años. Había venido de Madrid y estaba solo. No sabía quién era ese telonero que cantaba sobre una base pregrabada, Pedro Javier Hermosilla, cantautor aflamencado que repetía en el escenario que poder estar ahí era la plasmación de un sueño imposible. Según la organización, lo había elegido el propio Dylan. Pero, dados los antecedentes narrados por Ordovás (ni Andrés Calamaro ni Amaral fueron seleccionados por Bob Dylan para acompañarle) no era más que un intento de promocionar a Hermosilla.
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Público y gradas del ala izquierda, con la zona VIP
Y dio comienzo el concierto. Dylan apareció con su banda, y como es costumbre en los últimos años, se apostó junto a su teclado, de pie y de perfil al público. El sonido era muy bueno, las canciones magníficas, el grupo impecable. Los espectadores no avisados miraban extrañados el peculiar formato de la actuación.
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Binoculares para contemplar al inventor del folk-rock de cerca
Dylan no presenta las canciones, ni mira hacia el público, ni toca la guitarra debido a sus problemas de columna. Además, las transforma en un casi indescifrable conglomerado vocal que huye de la melodía fácil, escupiendo con un sonido extraño e inimitable sus letanías míticas. Mientras, los músicos interpretan los temas con maestría. Todo resulta clásico, hipnótico, extraño y atrayente. Excepto para algunos, que abandonan el concierto antes de su final porque no soportan tanta rareza.
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Sara, Elena y Rosa entre los asistentes
Quince canciones, como en todas sus comparecencias anteriores. Luego, un bis con dos temas más. En total, dos horas de actuación. Al terminar, los músicos y el cantante se ponen de pie para despedirse, en fila hacia los espectadores. Bob Dylan, el el centro, se muestra contento y pega unos saltitos con las manos elevadas, como si un cangrejo de río bailara una fugaz jota minimalista. Mientras el público solicita más canciones, los dos autobuses que transportan a los músicos se deslizan tras el escenario con las luces apagadas.
A sus 67 años, Bob Dylan es una indiscutible leyenda viva (y en forma) de la historia de la música popular. Cuenta con un Óscar y un Pulitzer en su haber, ha sido propuesto en varias ocasiones para el Nobel de Literatura, acaba de terminar un libro de cuentos infantiles, expone sus cuadros en Londres, ha compuesto y grabado su próximo disco, actúa casi a diario alrededor del mundo, ha ejercido su influencia en cientos de músicos de primera fila y las versiones de sus temas se cuentan por miles. Los que no disfrutan en sus conciertos, simplemente acuden allí buscando otra cosa. Pero la nota final para quienes sabemos a lo que vamos sigue siendo muy alta.
Lista de canciones y miembros de la banda en el concierto de Bob Dylan en Zaragoza (23-6-08)
La mejor crónica del concierto (Mario Ornat)
Reseña en La Vanguardia (Agencia Efe Zaragoza)
Reseña en El periódico de Catalunya (Nacho Para)
Reseña en El País (Lino Portela)
Reseña en El diario del Alto Aragón (Luis Lles)
Reseña en Heraldo de Aragón (Pablo Ferrer)
Comentario del concierto (Blog de Gabriel del Molino)
Actualización fin de gira española 2008:
Persiguiendo a Dylan. Artículo fin de gira -muy bueno- de Nacho Para en El periódico de Catalunya




es de lo poco en lengua no hispana que conozco que escuchas…
Comment by jio — June 26, 2008 @ 3:14 pm
Hombre, también oigo música ligera china en los restaurantes
Comment by Administrator — June 26, 2008 @ 3:39 pm
Lo de la publicidad parece que no les entra en la mollera ni aunque de Bob Dylan se trate. Excelente crónica por cierto.
Abrazos
Comment by Toni — June 26, 2008 @ 5:33 pm
Favor que usted me hace. Abrazo gordo.
Comment by Administrator — June 26, 2008 @ 8:56 pm
Por si la quieres incluir, acabo de ver que Mario Ornat también ha hecho su crónica en Somniloquios: http://ornat.blogia.com/2008/062501-dylan-en-el-crepusculo.php
Abra-cines
Comment by Toni — June 26, 2008 @ 11:28 pm
Por supuesto que la pongo: es la mejor, con mucha distancia, de todas las enlazadas de mi post (con este ejemplo magnífico mi próxima crónica de concierto tendrá que elevar la calidad también, desde luego). Gracias, Toni, y abrazos de nuevo.
Comment by Administrator — June 26, 2008 @ 11:52 pm
¡Qué guapos que somos! Te quiero.
Comment by Sara — June 27, 2008 @ 12:11 pm
Más Bonitos que un San Luis y Pestiño de Oro 1808. Besicos
Comment by Administrator — June 27, 2008 @ 12:29 pm
Busqué a alguien con un pulpo en la solapa pero no te encontré. Por cierto, la cerveza cara, pero el bourbon a palo seco valía lo mismo que una coca-cola, así que no había dudas.
Un saludo, Emilio.
Comment by Emilio — June 27, 2008 @ 11:52 pm
Ah y gran concierto por cierto.
Saludos de nuevo
Comment by Escalambrujos — June 27, 2008 @ 11:54 pm