Los cacharros majaretas
La Red Europea de Agencias Nacionales de Física de Astropartículas (ASPERA), a la que pertenece la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación, ha lanzado su conjunto de proyectos para los próximos diez años, bautizado como Los siete magníficos. Son siete artefactos o conjuntos de ellos, que bien pudieran haber salido del laboratorio del Profesor Bacterio, el científico barbudo de la organización donde trabajan Mortadelo y Filemón, que les fabricó en 1974 Los cacharros majaretas.
- Un telescopio de neutrinos (KM3NeT), que ocupará un kilómetro cúbico en el Mediterráneo para detectarlos mediante sensores ópticos y determinar su masa. Los neutrinos son unas partículas elementales que están por todas partes y que atraviesan la materia sin modificarla. Aquí explican un poco para qué sirve buscarlos. En la imagen que encabeza este artículo vemos a unos felices marineros aficionados navegando sobre los sensores del KM3NeT. Vamos, molestando.
- Un detector para determinar la naturaleza y masa de los neutrinos, como en el caso anterior. Es que los neutrinos se las traen, eh. De siete grandes proyectos, dos son para pillarles el punto.
- El megatón desintegrador de protones, una instalación subterránea de mil toneladas para determinar el tiempo de vida del protón. Que todo el mundo sepa que un protón es un hadrón (también lo son los neutrones y los mesones). Pero no se sabe si vive mucho o una eternidad. Aquí lo cuentan muy bien. Y así de paso nos enteramos de qué quieren colisionar en el Gran Colisionador de Hadrones.
- Una colección de cien telescopios Cherenkov (CTA) para detectar rayos gamma y estudiar así la evolución del Universo. En las Canarias hay ya un par de ellos (MAGIC). Esos curiosos rayos cuyos efectos sobre las margaritas aparecen en el título de una película dirigida por Paul Newman, son un tipo de radiación electromagnética, esa que les da dolores de cabeza a los vecinos del ático con antena para móviles o que no deja dormir a los que viven cerca de una torre de alta tensión.
- Una antena gravitatoria subterránea de tres túneles de dos kilómetros, para descubrir las ondas gravitacionales. Que ya es hora. Einstein ya decía que tenían que existir: en este artículo lo explicamos un poco.
- Un detector de rayos cósmicos, las partículas de más energía jamás observadas y de origen desconocido, o casi. En realidad no son más que partículas conocidas, pero que llevan una velocidad tan tremenda que su energía es brutal. Dicen.
- Un conjunto de detectores con gases en estado líquido o cristales criogénicos para determinar el contenido de la materia oscura. La materia oscura, como su propio nombre indica, es una cantidad tremenda de masa que hay en el Universo pero que no vemos ni detectamos. Ni tenemos idea de qué la compone. Algo algo así como los Presupuestos Generales del Estado.
Todo esto cuesta unos mil millones de euros. Esperemos que consigan financiación, así como también y dicho sea de paso, los programas de la ONU para erradicar la pobreza, que no estaría mal.



