
Artículo en Libération, que traduzco del francés por su interés. Además de todos los datos que ofrece este diario, yo aporto los enlaces en el texto y añado aquí arriba que Jaume Roures también ha producido Camino, ese magnífico chiste amargo de Javier Fesser sobre la Historia de España. También, que su último gran proyecto es Gol TV, un canal temático de fútbol.
CIUDADANO KATALÁN
Retrato. Jaume roures
François Musseau, 22-1-2008
En un momento en que la prensa francesa agoniza, este barcelonés de izquierdas y 58 años demuestra que se puede crear un grupo mediático floreciente… en España.
El que algunos califican de "Rupert Murdoch español" -aun siendo catalanista y de izquierdas- sorprende desde el principio. Si no recibiese en el vestíbulo de un elegante hotel en Madrid, Jaume (pronunciado Yaoma) Roures no presentaría ningún signo exterior de un magnate de los medios de comunicación y el cine. Sin embargo, su ascenso es fulgurante. Produjo Vicky Cristina Barcelona de Woody Allen y financiará las tres próximas películas del cineasta neoyorkino. Ha puesto en jaque al omnipotente Grupo Prisa (El País, Canal + España, Cadena Ser…) para obtener los muy lucrativos derechos de emisión de los partidos de fútbol. La Sexta, el último de sus canales de televisión, es el único del país que ve crecer a su audiencia. Produjo una cuarta parte de las emisiones en prime time de la televisión española en la última década. Y para no dejarse nada, su Público se ha instalado entre los diarios nacionales de referencia.
A la cabeza de este imperio, el grupo Mediapro, hay un hombre de aspecto modesto y taciturno, que recibe con toda simplicidad en el vestíbulo del hotel. A nuestra llegada, ya había leído una buena media docena de periódicos, sentado solo, sin el habitual blindaje que exhiben los patrones influyentes. Durante una hora y media, Jaume Roures está realmente disponible. Su BlackBerry vibrará con insistencia, él echará algún vistazo a la pantalla, pero sin descolgar. Escucha con atención, bastante avaro con las palabras. Lleva zapatos tipo Kickers, pantalón y camisa informales y una chaqueta de color marrón oscuro. Su frente despejada y el pelo rizado de color gris-blanco caído hacia atrás le dan un falso aire de científico fantástico. Ni traje, ni mocasines. Ni conductor ("Sería ridículo, me gusta conducir") ni tampoco secretaria ("Sé pasarme una llamada a mí mismo). ¿Un lujo, al menos? "Tengo sólo un barco con un amigo", parece disculparse.
Por otra parte, Jaume Roures no se ve como jefe. En su tarjeta de visita, ningún título o función acompañan a su nombre. Cuando habla de Mediapro, la empresa de comunicaciones que fundó hace catorce años y de la que todavía tiene una tercera parte de las acciones, nunca dice "yo", sino "nosotros". "No tenemos Presidente o Director General, o cosas así". "Cada uno hace lo que tiene que hacer, es así de simple". Mediapro, sin embargo, no es una ONG, con sus 800 millones de euros en ventas y 2.000 empleados. "Melan" (su apodo, de melancólico) es un puño de eficacia en un guante de discreción. Un timbre de voz casi apagado, nunca una palabra por encima de otra: "Yo no me enfado. Cuando algo no me gusta, me voy". Privacidad blindada: sólo dirá que tiene tres hijos, de dos mujeres. De todos modos, este niño adoptado nacido en la antigua Barcelona, cuyo padre murió de cáncer, detesta hacer melodrama. Su actual compañera está trabajando en TV3, la televisión autonómica de Cataluña. En ésta fue donde entre 1984 y 2001, Jaume Roures se forjó y mostró su talento. Serio, metódico (aunque su despacho de Barcelona sea, dicen, un montón de periódicos y libros) y muy eficaz: la perfecta encarnación del seny, el proverbial pragmatismo catalán. En TV3, este productor ejecutivo hizo ponerse en primera fila a la televisión catalana. Sus dones para rodearse de personas de influencia y para embolsarse grandes contratos son magníficos. En su círculo cercano figuran el jefe de gobierno, Zapatero; Allen, por supuesto (él le llama "Woody"); el futbolista Johan Cruyff (el gran manitú del FC Barcelona); o el jefe de la F1, Bernie Ecclestone, con quien ha obtenido la difusión en exclusiva de los grandes premios para el próximo año. En cuanto al fútbol español, se convirtió en un tenor con la adquisición de derechos de televisión. Con todo esto, Jaume Roures es un hombre ocupado. "Pero, dice, yo no trabajo, milito". Lejos de repudiar su pasado trotskista en Barcelona -su juventud militante en la Liga Comunista Revolucionaria y la IV Internacional-, lo reivindica plenamente. Y no oculta que su hija mayor, Montserrat, nació en Nicaragua, en plena revolución sandinista. "Mis ideas no han cambiado ni un ápice. La crisis actual demuestra la quiebra del capitalismo y da actualidad a Marx". Jaume se muestra quisquilloso cuando se le tocan las cosquillas sobre el extraño cóctel "marxista inveterado-tiburón empresarial". "¿Por qué un comunista no podría pensar en comer? Es gracioso, no se somete a este género de paradoja a un católico. Y de todos modos, yo hago dinero para servir a mis ideas".
Sus beneficios se utilizaron para lanzar un periódico de izquierdas, Público, aún en déficit, y para producir la mayoría de las películas "ideológicas" de fibra social, de Comandante de Oliver Stone (documental sobre Fidel Castro), a Salvador de Manuel Huerga (el anarquista catalán Puig Antich, ejecutado por orden de Franco en 1974) pasando por La vida secreta de las palabras, de la catalana Isabel Coixet (sobre las violaciones en Bosnia). ¿Y Woody Allen está dentro de eso? "Él, además de su talento, también retrata, aunque sea como individuo, la crisis moral de una sociedad que naufraga". Una forma de compromiso vista como una forma de continuidad para este hombre de extracción humilde, obligado a abandonar la escuela a los 12 años para entrar en una imprenta. Durante su juventud marcada por la rebelión activista, Roures visita "seis o siete veces" las cárceles de Franco; dos años en total. "Aprendí mucho, devoraba los libros, reflexionaba, jugaba al ajedrez y al frontón". A nuestro introvertido se le escapa una sonrisa, por fin. A pesar de que rechazará "posar" para el fotógrafo. La mirada de "Melan" se ilumina, casi cómplice. Bajo la cáscara de empresario de malas pulgas -que algunos califican de "despiadado"- se oculta otro, menos recto y más humano. El intelectual de citas y toma de posición en los enfrentamientos de ideas; el voraz lector de Trotsky y de análisis sobre la evolución del mundo; el devorador de las novelas de John Le Carré, del catalán Quim Monzó o de García Márquez.
Este anticlerical tiene, sin embargo, fe en su Cataluña. Jaume Roures tiene una fibra nacionalista, que no esconde: "Estoy a favor de un referéndum de libre determinación de los catalanes. Es importante decidir, incluso si, en última instancia, es probable que yo quisiera optar por permanecer en el marco español. A modo de guiño, desliza: "La libertad es el conocimiento de la necesidad". Dice soportar difícilmente a la "derecha reaccionaria" y esa cultura política "marcada por la intolerancia, la falta de diálogo y respeto mutuo." En gran parte, admite, un legado de la dictadura de Franco. En su opinión, la identidad catalana es diferente del resto de España. "Somos un pueblo de mil años de historia con un rico lenguaje literario y una mente abierta." Y con un gran club de fútbol, el FC Barcelona, podría haber añadido este culé (defensor del Barça) convencido. Pero nadie ha sorprendido a este gran tímido en las gradas del Camp Nou. "¡Se ve mucho mejor en la tele!" Se despide. Debe marcharse a militar.