Caída y auge de Reginald Perrin: acontecimiento extraordinario
Bueno, no tan extraordinario. Acabo de ver la edición completa de la serie de la BBC "Caída y auge de Reginald Perrin" cuya revisión llevaba esperando tres décadas. 21 capítulos que recordaba como exquisitos, creyendo que ese personaje me marcó para el resto de mi vida. No ha sido para tanto: no es tan genial como mi débil memoria prometía. Pero está bien, hombre. Entre tantos minutos de humor sosillo hay numerosos destellos de ingenio.
La serie está protagonizada por el actor británico Leonard Rossiter (también a la cabeza del reparto de otra serie de los setenta emitida en España, "Esto se hunde"), que demuestra gran versatilidad en sus caracterizaciones. Consta de tres temporadas, de siete episodios cada una.
Primera temporada (1976)
Los cinco primeros episodios muestran la vida cotidiana de Reginald Perrin, que trabaja en una oficina y repite cada día los mismos eventos rutinarios. Poco a poco, va mostrando síntomas de hartazgo y agotamiento. Tras este largo preámbulo, en el capítulo cinco Reggie decide cambiar de vida y simula un suicidio para desaparecer. El sexto capítulo lo dedica a ensayar identidades nuevas, y el séptimo acude disfrazado a su propio funeral.
Segunda temporada (1977)
Reggie se ha vuelto a casar con la misma mujer, caracterizado con barba. En el segundo capítulo confiesa su verdadera identidad a su esposa, que no obstante ya se había dado cuenta. Al final del tercer capítulo, su cuñado le ofrece luchar contra los elementos subversivos: comunistas, ateos… Perrin rechaza colaborar y añade con qué tipo de gente contará: fascistas, vigilantes jurados… "¡Basura!". Esta palabra le da la idea de su nueva ocupación. Abrirá una tienda donde venderá basura: productos que no sirvan para nada para vender a precios muy elevados a gente que no le encuentre ninguna utilidad. Ante la respuesta atónita de su esposa, repone: "He sido convencional durante 25 años de mi vida". En el cuarto capítulo se pone en marcha la tienda "Grot", que tiene gran éxito. Y en los tres siguientes el auge de la empresa es proporcionalmente espectacular al nuevo hastío de Reggie, que decide en el séptimo (y mejor capítulo) volver a abandonar radicalmente de vida, esta vez en compañía de su mujer, tras infructuosos intentos de llamar la atención.
Tercera temporada (1978-79)
Nada más empezar el primer capítulo, Reggie y su esposa vuelven a ser ellos mismos. Venden su emporio comercial y viven como nuevos ricos. Pero Perrin se aburre y decide abrir un centro de terapia de grupo para promover la paz y el amor entre la gente de clase media: "Perrins". Los empleados son los mismos secundarios de las dos temporadas anteriores: los compañeros de trabajo y familiares de Reginald. En el episodio sexto, la iniciativa acaba fracasando; y en el último, Reggie vuelve a un trabajo rutinario que pronto le harta, terminando la serie en bucle: el protagonista planea simular de nuevo su suicidio en la misma playa que en la primera temporada.
Resumiendo: un hombre de cuarenta y tantos años está hastiado de la rutina, cambia de vida simulando un suicidio, monta una exitosa cadena de tiendas de objetos inservibles, vuelve a cansarse, abre una comunidad de ayuda psicológica que fracasa y vuelve a su primera vida.
Lo que más se salva de la serie es su toque de crítica social, sobre todo cuando alcanza la difícil cima del absurdo sorteando el ridículo. Y es precisamente cuando nos presenta Las leyes que regulan las excepciones: inutilidades necesarias.




Yo la compré hace un par de días con esa misma ilusión que tu comentas. Espero no acabar demasiado decepcionado.
¿Qué será lo siguiente? ¿’Dentro del Laberinto’ y la búsqueda del Nidus?
Comment by balhisay — November 1, 2009 @ 12:18 pm
Saludos, disfrútala. “Dentro del laberinto”: ¡mi otra serie mítica!
Comment by Administrator — November 1, 2009 @ 2:55 pm