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FUMAO (Diciembre 2005) 

Ayer me vi atrapado en un rincón de un sótano donde habríamos muerto todos como ratas si se hubiera provocado un incendio. Bebíamos cervezas y un simpático caballero llevaba una marihuana de alta calidad. Unas cuantas caladas bastaron para que mi cerebro entrara en fase alfa y mis rodillas flaquearan. Todo se veía con efecto ojo de pez y mientras me movía entre la gente (había quienes se acercaban demasiado y quienes me rehuían como mejor podían), era el local con todos dentro el que se movía a mi alrededor. Cuanco conseguí salir a la calle, tras haber provocado algún ligero altercado, me dediqué a escribir en mi libreta todo lo que se me ocurría sobre mi estado alucinado.

- Apatía y euforia, a la vez y alternativas.
- Estados rápidos del cerebro.
- Cambio de la percepción del tiempo; transcurre más lento: recorrer una calle, esperar un semáforo, parecen lapsos de horas en vez de minutos.
- Los sonidos son más altos y más perceptibles y aislados.
- Las piernas y los brazos pesan.
- La boca está extremadamente seca.
- Se minimizan las incomodidades cotidianas: frío/calor...
- Deja de ser necesario cualquier gesto rutinario: abrocharse la ropa.
- Los coches circulan mucho más despacio.
- Se experimenta inseguridad con respecto al espacio circundante: los objetos te atacan.
- No se controla la velocidad propia. Se siente al transcurrir/modificarse.
- Sensación de que lo que más duele duele más.
- Ideas creativas brillantes nacen y se esfuman.
- Falta de oxígeno: se abre más la boca, todo lo que se puede.
- Todo acontece con mucha más intensidad.
- Te sientes más inteligente: vuelve la sensación de ser consciente de todos los niveles de pensamiento paralelos.
- Te sientes más torpe: se acumulan las reflexiones basura y las reflexiones sobre las reflexiones basura. También falla la coordinación cerebro/nervios/músculos.
- Arrastras los talones y cuando te das cuenta estiras la cara al viento y caminas con los ojos muy abiertos y más deprisa. Entonces hay más luz.
- Te censuras a ti mismo al descubrirte creando falsas entradas para este texto.
- Vuelven las imágenes de las últimas horas. Te abstraes completamente del entorno.
- De repente estás en tu casa.
- Sientes vértigo.
- En un espacio cerrado, ya solo, experimentas con más fuerza la pérdida de equilibrio.
- Antes has confundido recuerdos con sueños.
- Durante todo el tiempo conservas consciencia de las cosas que suceden.
- Se intensifican los buenos y malos rollos.
- Duermes automáticamente.